lunes, 3 de febrero de 2025

Problemas en el desempeño escolar, ¿requieren un estudio médico?

Los problemas de aprendizaje y desarrollo escolar corresponden a la neuropsicología, disciplina que en nuestro medio está vinculada al sistema educativo mediante los equipos de orientación educativa y psicopedagógica (EOEP) en el sistema público y a los diferentes gabinetes o centros psicopedagógicos en el sistema privado.

Estos especialistas evalúan el desarrollo cerebral del niño en busca de problemas y proponen intervenciones para resolverlos o disminuir el influjo negativo en el desarrollo personal del niño.

En el estudio psicopedagógico infantil se miden, mediante pruebas validadas, las diferentes funciones cerebrales como son la inteligencia, funciones ejecutivas, atención sostenida, percepción, lenguaje, lectura, escritura y cálculo entre otras. Estos estudios son muy laboriosos, lógicamente requieren bastante tiempo para ser completados. En los informes resultantes el neuropsicólogo propone diferentes medidas y los apoyos oportunos que van desde el aula a la familia o cualquier ámbito en el que pueda haber una mejora para el paciente.

Entonces porqué es tan frecuente hoy en día que las familias consulten al pediatra o al neurólogo infantil por problemas de desempeño escolar cuando el niño no presenta problemas aparentes de salud y tiene un desarrollo general normal para su edad. En buena lógica estos niños deberían ser explorados en primer lugar por un especialista en neuropsicología/psicopedagogía y no por el pediatra que difícilmente puede abordar los problemas de aprendizaje y escolares.

En mi experiencia, probablemente es el déficit o falta de atención, tan frecuente en la infancia, lo que más justifica estas consultas. Sin embargo, la falta de atención no es una entidad clínica por si sola sino una manifestación dentro de entidades más complejas, de hecho, la desatención es frecuente en numerosos problemas infantiles como la inmadurez, problemas de aprendizaje como la dislexia o discalculia, problemas socio/emocionales, menor capacidad intelectual, TDAH y todo lo que suponga más esfuerzo y por tanto más atención sostenida.

Sin duda la gran demanda de consultas se justifica en la sospecha de TDAH de predominio desatento, que así es como se llama correctamente, no existe esta entidad sin la “H”. El TDAH es un trastorno neurobiológico que se aborda desde la medicina, tiene unos criterios diagnósticos creados por la asociación americana de psiquiatría, están aceptados a nivel general. Estos pacientes en algunas ocasiones se benefician del tratamiento farmacológico.

La Comunidad de Madrid ha publicado en 2023 el “protocolo de atención a personas con déficit de atención-hiperactividad (TDAH) en atención primaria” este documento pretende mejorar la atención a estos pacientes empezando por la correcta aplicación de los criterios diagnósticos, los posibles tratamientos y las medidas adaptativas oportunas. La responsabilidad del estudio, tratamiento y seguimiento de estos pacientes recae sobre el médico/pediatra del Centro de Salud que solo debe derivar a Neurología o Psiquiatría en situaciones específicas.

Por fin, para responder a la pregunta inicial, diré que no todo niño con problema de desempeño escolar y aprendizaje requiere estudio médico, solo algunos de ellos lo van a requerir en atención a sus circunstancias y por supuesto la valoración neuropsicológica en el contexto educativo debería ser prioritaria.

Dr. César Romero

Pediatra

sábado, 1 de febrero de 2025

¿Porqué no se recomienda hacer pruebas complementarias en niños sanos?

 Las pruebas complementarias como el análisis de sangre, orina, pruebas de alergia, de infecciones, radiografías, ecografías, etc. NO DEBEN HACERSE EN NIÑOS SANOS, SIN SÍNTOMAS O FACTORES DE RESGO DE ALGUNA ENFERMEDAD. 


Esta es la recomendación del GRUPO PREVINFAD, entidad científica dependiente de la Asociación Española de Pediatría que se encarga de dar directrices a los pediatras para la buena práctica de la prevención y promoción de la salud. Las instrucciones de Previnfad están totalmente alineadas con las de organizaciones similares en nuestros países vecinos y en EEUU donde se practica por norma medicina basada en la evidencia.

Hacer pruebas no necesarias en niños sanos implica no solo molestias y preocupaciones innecesarias, sino que puede acarrear riesgo para la salud de los niños.

Debemos saber que toda prueba tiene un rango de normalidad establecido de forma prudente para que no haya errores en los valores límite, tanto altos como bajos. Ese margen de prudencia hace que en una determinación sanguínea aproximadamente el 5% de pacientes sanos estarán en esa franja y aparecerá la señal de valor alterado. Si multiplicamos este efecto por los 20 o 40 determinaciones en la analítica, entenderemos porqué casi siempre aparecen señales de "anormalidad" en cualquier analítica “normal”. Estas anomalías son despreciadas cuando no tiene concordancia con la buena salud del paciente.

Lo contrario pasa en un niño con síntomas de enfermedad en el que la analítica u otra prueba son normales, en médico no parará el estudio, continuará indagando con otros medios.

Un ejemplo de mala prácticca sería hacer pruebas de alergia en alguien que no ha tenido síntomas de alergia, el resultado positivo de las pruebas indica sensibilización pero no necesaramente alergia.

Otro ejemplo lo constituyen las inofensivas ecografías “preventivas” en recién nacidos sanos, no es raro que aparezcan imágenes en el límite de rango, que nos obligan a repetirlas, o a pedir otra prueba, o a indicar un tratamiento que al final se demuestra innecesario.

Por tanto, el pediatra debe seguir las recomendaciones de entidades científicas como PrevindadHACIENDO todas las actividades o pruebas que nos recomienda y NO HACIENDO las prácticas que nos desaconseja.

Dr. Romero

Pediatra. CS Luís Vives